Un navegador actual
La verificación se abre como una página web en el teléfono o en un equipo de escritorio.
Traza sigue un principio sencillo: cada unidad tiene una identidad firmada, cada momento de su ciclo de vida deja un evento y cualquier persona puede comprobar ambos. Así ocurre, paso a paso.
Desde que una unidad recibe su identidad hasta que alguien la comprueba frente a un anaquel, el proceso pasa por cinco momentos.
El fabricante o importador solicita una emisión y la plataforma deriva y firma un identificador único por unidad, con las claves bajo su custodia. Ese identificador recoge los cuatro campos de la historia: quién emite, qué es el producto, de qué lote viene y cuándo vence.
El identificador firmado se imprime como código en la etiqueta, con la infraestructura de la propia planta y tras aprobar una prueba de imprenta. A partir de ahí, la unidad física y su identidad digital viajan juntas.
Al cerrar el lote, el emisor completa la ficha —lote y fecha de vencimiento, o serial— y en ese momento los códigos quedan activados. Un código emitido que se consulta sin estar activado no dice «verificado»: dice «en revisión».
Quien tiene la unidad delante escanea el código o lo escribe en la página de verificación. El servicio evalúa cuatro señales y devuelve un resultado explicado.
Reguladores y empresas siguen anomalías y reportes de discrepancia, priorizan inspecciones de campo y registran lo observado en sitio.
La historia de una unidad se construye con los eventos de estos nodos. No todos los despliegues usan los mismos; cada tenant define los que le importan.
La plataforma deriva y firma el identificador de cada unidad, dentro de la orden solicitada.
El código firmado se imprime y se aplica a la unidad, con la infraestructura de la propia planta.
Al cerrar el lote se completa la ficha —lote y vencimiento, o serial— y los códigos quedan activados.
Cualquier persona comprueba la unidad desde el navegador y compara lo que ve con el registro.
Cada consulta suma contexto: cuándo fue la primera, cuántas van y si el patrón es imposible para una sola unidad.
Al terminar la activación, los correlativos que no se usaron se anulan por rango.
El resultado de una verificación no es una sola palabra. Se construye con cuatro señales independientes, cada una con su explicación.
Comprueba que la identidad fue emitida por el emisor esperado y que no ha sido alterada desde entonces.
Consulta si la identidad está activa, suspendida o revocada, y qué eventos constan en su historia.
Contrasta los datos de la etiqueta con los del registro: producto, presentación, lote y fecha de vencimiento.
Busca patrones que conviene revisar: el mismo código consultado en lugares distintos, eventos fuera de secuencia o ubicaciones inconsistentes.
La identidad fue emitida por el emisor esperado, está activa en el registro, sus datos coinciden con la etiqueta y no hay anomalías. Es una señal sólida; contrastar con la unidad física sigue siendo el complemento.
La firma es válida, pero el registro muestra algo que conviene revisar: por ejemplo, el mismo código consultado desde lugares que una sola unidad no puede recorrer en ese tiempo. El siguiente paso es contrastar con la unidad y, si procede, reportar.
El código no corresponde a una identidad emitida, o el registro indica que fue revocada. No trate la unidad como verificada y utilice el reporte de discrepancias.
No fue posible consultar el registro —por ejemplo, sin conexión— o el código no se pudo leer. No es un veredicto sobre la unidad: inténtelo de nuevo cuando sea posible.
Muy poco. La verificación pública se diseñó para funcionar en el punto de venta con lo que cualquier persona ya lleva encima.
La verificación se abre como una página web en el teléfono o en un equipo de escritorio.
No hay nada que descargar ni que registrar. Tampoco se piden datos personales para verificar.
El estado en el registro y las anomalías requieren conexión. Sin ella, el resultado se marca como no verificable y se puede reintentar.
El código de la etiqueta se escanea con la cámara o se escribe a mano si está dañado.
La verificación pública incluye códigos de ejemplo que muestran cada uno de los resultados posibles.